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Diciembre del 2008

Ho ho ho...

Por kompass - 18 de Diciembre, 2008, 14:22, Categoría: General

A mis alumnos les he hecho reír.
Así que lo comparto con ustedes. Y  va con mis mejores deseos. 


Y en especial para mis compañeros virtuales del Grupo de Investigación e Interacción en E-learning de la Universidad de Salamanca y del grupo Chiron, con los que tantos buenos momentos he compartido, esta foto tomada en una calle de La Laguna, que me hizo pensar en nuestro trabajo como tutores y docentes.




































No olvido a quienes hacen que tenga ganas de seguir blogeando, aprendiendo y enseñando, mis "amigos 2.0": Carina, Ana, Pedro, Ricardo... y por supuesto, José Manuel.
(Por cierto, gracias, Jose ^^)

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Firmas, pasión, competencias y conclusiones personales

Por kompass - 10 de Diciembre, 2008, 13:16, Categoría: General



 ¿Quién nos ha dicho, ingenuos profesores, que enseñar y aprender son las dos caras de la misma moneda? Lo dudo mucho. El aprendizaje no puede dejar de darse. Aprendemos porque vivimos. Incluso sé que envejezco porque aprendo menos y más despacio. Pero aprendemos lo que no está escrito. Confundimos aprendizaje y cultura escrita. Posiblemente no tienen nada que ver.


Por fin, vuelvo a darme un paseo por los blogs, ahora que me resulta tan sencillo estar al día con el Google Reader, y los feeds que comparten mis amigos web 2.0. De alguna manera Pedro, Ricardo, Ana, Carlos... me han devuelto la necesidad de volver a leer.

Y me encuentro tantas cosas...
Por ejemplo

Latín desde 1º de la ESO...
(...)"En nuestro país no hacemos otra cosa que quejarnos de los bajísimos niveles que demuestran nuestros alumnos de Secundaria en todos los ámbitos lingüísticos, tanto en lo que se refiere a las lenguas maternas como a lenguas extranjeras. ¿Y cuál ha sido nuestra receta? Pues que si no quieres arroz, toma dos tazas; que no aprendemos lengua castellana con cuatro horas a la semana, pues toma cinco; que no aprendemos inglés o francés con tres, pues toma cuatro. No nos damos cuenta de que la solución no está en la cantidad de horas, o no exclusivamente. "...

Siguo leyendo y  firmo aquí:
http://www.petitiononline.com/mod_perl/signed.cgi?latineso


Y de paso, leo este artículo en El País, sobre la "esfafa de enseñar a enseñar": http://www.elpais.com/articulo/educacion/estafa/ensenar/ensenar/elpepusocedu/20081208elpepiedu_3/Tes
Naturalmente el artículo ha traído cola: los pedagogos ¿no sabían cuán desprestigiados están en las aulas?

Me deleito con este artículo sobre cómo es necesaria la pasión para aprender en: http://lamiradapedagogica.blogspot.com/2008/12/en-defensa-de-la-pasin.html
(Yo en esta vida sólo quisiera escribir sobre la pasión, con pasión y desde la pasión, desde el latido verdadero del amor... )

Miro esta entrada también interesante...http://www.adelat.org/index.php?title=las-siete-competencias-mas-necesarias&more=1&c=1&tb=1&pb=1
(No puedo no responder, ¡ya he vuelto a bloguear!).

Y al final, saco mis propias conclusiones, totalmente provisionales.

¿Quién nos ha dicho, ingenuos profesores, que enseñar y aprender son las dos caras de la misma moneda? Lo dudo mucho. El aprendizaje no puede dejar de darse. Aprendemos porque vivimos. Incluso sé que envejezco porque aprendo menos y más despacio. Pero aprendemos lo que no está escrito. Confundimos aprendizaje y cultura escrita. Posiblemente no tienen nada que ver. Aprendemos más fuera de las aulas que en la vida escolar.  De hecho no podemos dejar de aprender , aunque eso que aprendemos no se puede diseñar, ni prever, ni programar. Ingenuos currículos, el único currículo que vale para aprender está oculto.
Es cierto que los profesores educamos. Como lo hace la publicidad, internet, los padres o su ausencia, los silencios (cuánto he aprendido de los silencios, por cierto, el más doloroso de los aprendizajes, en realidad), como se aprende de los compañeros, de los abusones, de los jefes, del amor cierto y del incierto... Educamos porque estamos ahí y a veces, en la medida en que a veces los alumnos se implican con nosotros, podemos educar.

Pero en realidad lo que hacemos es enseñar, y sólo puedo enseñar aquello que conozco bien. Ese conocimiento que es la tradición cultural en la que la sociedad en la que vivo tiene identidad, razón de ser. Y ese conocimiento es lo que puedo impartir (una palabra tabú para los pedagogos, ya lo sé), es decir, lo que puedo compartir, de forma planificada, premeditada, organizada, formalizada por un currículo, lo que puedo medir, contrastar, evaluar, y expresar por una calificación.

Ojalá gracias al contacto con ese saber naciera el estímulo que despertara en mis alumnos su curiosidad, su iniciativa, su necesidad de comunicarse... Pero precisamente esto es lo que no puedo enseñar, esas capacidades no son responsabilidad mía como profesor. Lo siento. Yo no puedo más que intentar canalizarlas, impulsarlas o estimularlas, si se dan las condiciones necesarias.  Bastante tengo con no cohartarlas.

 
Después de 22 años de docencia, creo que  lo que de verdad vale la pena aprender, no se puede enseñar. Y desde luego no se puede enseñar en el aula a 35 alumnos que no saben lo que quieren.

Cada vez entiendo menos qué es lo que se espera de mi trabajo.

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